lunes, 29 de diciembre de 2008

LA PAZ ES EL CAMINO

En el monumento a las victimas del 11M en la estación de Atocha de Madrid se puede leer: "No hay un camino para la paz. La paz es el camino."


Esta frase ilustra muy bien lo único que debería estar en el pensamiento de quienes deban reunirse para tratar de encontrar un camino firme y seguro para ir de manera clara y sin vacilaciones hacia el final de una situación que sólo genera dolor y terror.


Se dice que Hamás ha roto la tregua de manera unilateral al lanzar cohetes caseros Qassan sobre territorio israelí. Pero puestos a recordar también habría que pensar en la incursión de soldados israelíes en territorio palestino el día de la elección de Obama (4 de Noviembre) donde murieron varios ciudadanos, y así una situación tras otra hacia atrás en el tiempo, hasta el mismo origen artificial del estado de Israel en 1948 mediante la partición de Palestina.


Treguas ha habido muchas. Pero nunca han contado con la protección y el amparo real de las únicas fuerzas que hubieran podido garantizar el cumplimiento, es decir, los cascos azules de las Naciones Unidas. Las treguas en si mismas no sirven de nada mientras no se hagan cumplir los acuerdos y las resoluciones internacionales. Hasta ahora han sido utilizadas siempre para conseguir alargar el conflicto.


Se reprocha a Palestina el envío de cohetes de construcción casera por parte de facciones de Hamás y otros grupos islámicos, pero mientras ha habido treguas y conversaciones, Israel nunca ha dejado de saltarse una tras otra todas las condiciones de las distintas treguas y de todas y cada una de las resoluciones de la ONU. La construcción de nuevas colonias en territorio palestino nunca se ha interrumpido. La permanente obstrucción de la circulación de ciudadanos palestinos hacia sus trabajos o hacia sus propias tierras. El cierre de las fronteras al paso de convoyes de ayuda humanitaria entre otros de la misma ONU, sin que esta hiciera más que una mera queja, la construcción de un supuesto muro defensivo quitando territorio de Palestina y aislando pueblos y ciudadanos de sus campos y cultivos o de sus trabajos.


Ahora mismo Gaza y Cisjordania son un geto en manos de las tropas de Israel, algo que pensábamos era ya una triste página muy negra en la historia de nuestro supuesto primer mundo. Y lo que Israel está haciendo con el pueblo Palestino es un renacimiento del apartheid que creímos superado tras el final del practicado con la población negra de Sudáfrica.


Hay movimiento dentro de Israel de distintas organizaciones que están en contra de cruentos hechos como el que va a tener lugar en Jerusalén con la destrucción de un histórico cementerio musulmán para construir un museo de la tolerancia ¿puede haber mayor cinismo dándole ese nombre?


No merece la población civil de Israel vivir en el permanente miedo de lo que puede ocurrir. Pero ni por mucho podemos situar como iguales a los dos lados de la balanza a un pueblo defendido por uno de los ejercitos más poderosos del mundo y que vive de manera cómoda y que salvo casos puntuales apenas ve modificado su quehacer diario por el conflicto, con un pueblo el palestino, que durante décadas ha visto como varios cientos de miles de sus habitantes debían marchar de su tierra (en Libano hay más cuatrocientos mil refugiados palestinos).


El presidente de la autoridad palestina, Mahmud Abás, ha manifestado de manera clara su posición contraria al error que supone la postura de ciertas facciones de Hamás. Incluso parte de la población ya piensa también que eso no les ayuda en absoluto. Sin embargo, no podemos ser tan inocentes de no querer entender lo fácil que resulta el éxito de Hamás cuando es la única organización que claramente ha defendido y ayudado a la población palestina frente al invasor. Ha creado redes de ayuda a la población, ha supuesto un frente de lucha cuando nadie ha hecho nada por ellos. ¿Qué hemos hecho desde aquí para que el pueblo palestino no fuera humillado, destruido, ocupado, exiliado?


Ahora tiene el pueblo israelí una importante oportunidad de manifestar su posición. Si están de acuerdo o no con esta política seguida por su gobierno. Tienen cerca las elecciones. Allí tienen su oportunidad de manifestarse claramente en contra de algo que a quienes a la larga hace más daño es a ellos mismos. Sirva como ejemplo el creciente rechazo internacional. Las manifestaciones frente a las embajadas en muchas ciudades europeas, utilizando ya de manera clara la idea de que el holocausto del pueblo palestino debe acabar. Y lo que puede ser más grave porque es un caldo de cultivo de seguros conflictos, las manifestaciones contrarias en Libano, Siria, Irán...


Y también será importante para la resolución o para el inicio del camino de resolución lo que diga y haga Obama, el nuevo presidente de EE.UU. Las líneas que marque ante su aliado y protegido Israel, como puntos claros de hasta donde no se va a permitir nuevos abusos, puede ser un gran paso. Porque si algo está claro es que todo lo que Israel hace cuenta con el apoyo de EE.UU. Sino la ONU hace tiempo que hubiera sido mucho más contundente. Aunque esto también tiene una fisura seria en estos momentos, porque a todas luces parece improbable que la masacre del pasado sábado y la inminente ofensiva que se prepara, no haya sido consultada antes a Washington.

En estos dos días hemos escuchado manifestaciones de distintos lideres internacionales sobre lo que ocurrió el pasado sábado en Gaza.


Condoleezza Rice responsabiliza solamente a Hamás, dando así validez a la masacre como respuesta al lanzamiento de cohetes que no originaron inicialmente victimas mortales.


Ban Ki Moon ha dicho que reconoce "las preoupaciones de Israel, pero que su ataque desproporcionado provoca una gran alarma". Si para el Secretario General de la ONU, sólo provoca alarma, ¿qué podemos esperar de la comunidad internacional?.


Gordon Brown ha manifestado que "Reino Unido exige a Israel contención para impedir más bajas civiles y que se pueda retomar el camino de la paz". ¿Bajas civiles? ¿Quién determina que lo son? ¿De verdad vamos a seguir amparando más muertes bajo el supuesto de que se trata de activistas? ¿Y la presunción de inocencia? ¿Y los juicios justos que determinen la culpabilidad o no?


Quiere Gordon Brown retomar el camino de la paz. Habría que empezar por tener claro que "No hay camino para la paz. La paz es el camino."

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